Publicado: 1 de febrero de 2017

Agua de Luna: Crónica de una muerte… ¿anunciada?

Novela de Gabriel García Márquez, relata el asesinato de Santiago Nasar en manos de los gemelos Vicario. Desde el comienzo de la narración se anuncia que Santiago Nasar va a morir -nunca hubo una muerte tan anunciada-, sin embargo el propio Santiago Nasar se levanta cada mañana despreocupado, ajeno por completo a la muerte que lo aguarda y que finalmente llega.

Muchos pensarán que es una exageración, pero tal vez alguien pensó igual sobre Cromagñon y nada se hizo. También mucho se está comentando en las redes sociales sobre lo acontecido en Agua de Luna el pasado 31 o mejor dicho madrugada del 1º. Pero, ¿qué más vamos a hacer? Fue una verdadera locura (relatado por los mismos que lo presenciaron) una estampida de viento y agua de repente cayó sobre sus cabezas, no veían donde pisaban, volaban ramas, sillas, cayeron las torres de luz y sonido (gracias a Dios la luz estaba cortada), chicos y chicas corriendo hacia la calle y hacia “la Ruta” a ciegas, mientras los autos frenaban bruscamente casi al punto de llevarse a alguien por delante, corriendo, buscando resguardarse en los quinchitos, en el quincho al que primero les negaran el acceso; con maltratos, les negaron el acceso a los baños, claro no es el lugar para refugiarse ya que hay un consorcista al que le van a arruinar todo, es lógico, pero ¿los organizadores -aun habiendo alerta meteorológico-, no piensan en que esto podía ocurrir?; ¡sí ya pasó hace sólo dos años!… Nuevamente pasa, y ¿va a seguir pasando? Hubo un momento exacto en el que tuvieron que tomar la determinación de suspender, y fue cuando se cortó la luz, equivocadamente encendieron los generadores y alentaron a “desafiar al tiempo… a seguir la pachanga… a que nadie se moviera…”

¡Cuánta irresponsabilidad! ¡Cuánta!… Ya que la pachanga se interrumpió igual pero con las consecuencias. ¡Qué suerte tuvieron señores organizadores, señores dirigentes del club Sarmiento y señores funcionarios municipales! Una de esas torres pudo aterrizar en la cabeza de alguien, alguien pudo haber sido atropellado por autos o pisoteado por otros en la corrida, alguien pudo electrocutarse. Esta vez tuvieron suerte, por ende nosotros los padres, que no logramos impedir que nuestros hijos fueran, ¡también tuvimos suerte!

Solicitaré además a las autoridades municipales, que se abstengan de autorizar este evento en lo sucesivo cuando haya alerta de tormentas, quisiera pedir que todos los que se mostraron enojados en las redes sociales, también lo hagan, ya que es la vía para impedir que esto vuelva a pasar.

DNI 20.648.951. Leones